Graderías de la Dignidad

A partir del 22 de septiembre los militares sacaron desde los camarines y escotillas diariamente a los prisioneros a las graderías de la cancha. Ahí fue posible encontrarse con compañeros de trabajo o amigos, intercambiar información sobre la salud o libertad de otros compañeros. La creatividad permitió que con algunos pedacitos de cartón provenientes de cajas de pasta dental o de cigarrillos se fabricarán juegos de domino o naipes.

Desde las graderías se veía la tribuna presidencial, en el segundo piso de ella, funcionaba la oficina de inteligencia y desde ahí operaba la plana mayor de los equipos de interrogadores/ torturadores. Además, había sala reservada para los equipos de la Armada, y carabineros y para grupos de agentes venidos de países como Brasil, Uruguay y Argentina quienes interrogaban a sus compatriotas, La Fuerza Aérea y el Ejército utilizaban preferentemente el Velódromo para torturar e interrogar. Los nombres de los interrogados eran llamados por altoparlantes instalados en la oficina de inteligencia del segundo piso del Coliseo. Las personas nombradas debían bajar al disco negro ubicado en la pista de ceniza, para partir a su interrogatorio en grupos. ya sea al segundo piso o para ser llevados al velódromo. Los grupos de detenidos que salían en las mañanas al velódromo, volvían con dificultades para caminar, mal heridos, apoyado en sus compañeros, algunos volvían en camillas improvisadas con las frazadas, llevados por sus compañeros, muchos no llegarían de vuelta.

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